Cómo proteger los puestos de trabajo mediante la venta del negocio

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Cuando una empresa atraviesa una situación de insolvencia, uno de los principales riesgos es que la falta de liquidez termine provocando el cierre definitivo de la actividad. Esta situación no solo afecta a los acreedores y propietarios de la compañía, sino también a los trabajadores que dependen del negocio.

Sin embargo, que una sociedad sea insolvente no significa necesariamente que toda su actividad sea inviable. Puede existir una fábrica, establecimiento, división o línea de negocio capaz de continuar funcionando bajo otro propietario. En estas circunstancias, transmitir el conjunto organizado de medios puede convertirse en una alternativa frente a la liquidación individual de los activos.

Precisamente por ello, proteger el empleo mediante la venta de una unidad productiva puede ser uno de los efectos más importantes de este tipo de operaciones. Mantener conjuntamente instalaciones, contratos, clientes y trabajadores permite intentar conservar la actividad económica y evitar que se destruya el valor empresarial existente.

¿Por qué la venta puede ayudar a conservar los puestos de trabajo?

Si una empresa cesa completamente su actividad y vende por separado su maquinaria, mobiliario, vehículos o existencias, los puestos de trabajo vinculados al negocio pueden desaparecer.

La situación es diferente cuando se transmite una unidad capaz de continuar funcionando.

El comprador puede estar interesado precisamente en adquirir una estructura operativa que le permita mantener la actividad desde el primer momento.

En ese conjunto, los trabajadores pueden representar una parte fundamental del valor.

Los trabajadores también forman parte del valor del negocio

Una unidad productiva no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de sus bienes materiales.

En muchas empresas, buena parte de su valor depende del conocimiento acumulado por la plantilla.

Puede tratarse de:

  • Técnicos especializados.
  • Personal comercial.
  • Operarios cualificados.
  • Ingenieros.
  • Personal administrativo.
  • Responsables de producción.
  • Trabajadores con relaciones consolidadas con clientes.

Sustituir completamente estos equipos después de una adquisición puede resultar costoso y dificultar la continuidad.

Por ello, la conservación del empleo durante la venta de una unidad productiva también puede resultar económicamente interesante para el comprador.

La sucesión de empresa

Uno de los conceptos jurídicos más importantes en estas operaciones es la sucesión de empresa.

Cuando la transmisión reúne los requisitos previstos en la normativa laboral y concursal, pueden producirse efectos sobre las relaciones laborales vinculadas a la unidad transmitida.

Esto significa que la venta del negocio no debería analizarse como si simplemente se vendieran máquinas o instalaciones.

Debe estudiarse qué trabajadores están vinculados a la actividad y cuáles son las consecuencias de la transmisión para sus contratos.

Identificar correctamente a la plantilla

Antes de iniciar un proceso de venta conviene determinar qué trabajadores están realmente adscritos a la unidad.

Esto puede resultar sencillo cuando se transmite una fábrica independiente con una plantilla claramente diferenciada.

Sin embargo, puede ser más complejo cuando existen departamentos compartidos.

Por ejemplo, una empresa con varias divisiones puede disponer de un único departamento financiero, informático o comercial que presta servicios a todas ellas.

En estos casos debe analizarse la vinculación real de los trabajadores con la unidad transmitida.

Qué información laboral debe conocer el comprador

El potencial adquirente necesita información suficiente para calcular el coste de mantener la actividad.

Entre otros datos, debería conocer:

  • Número de trabajadores.
  • Categorías profesionales.
  • Antigüedad.
  • Salarios.
  • Jornada laboral.
  • Convenio colectivo aplicable.
  • Vacaciones pendientes.
  • Litigios laborales existentes.

También debe conocer cualquier circunstancia que pueda afectar al coste futuro de la plantilla.

Una información laboral incompleta puede generar incertidumbre y reducir el interés de los compradores.

¿Qué ocurre con los contratos laborales?

La transmisión de una unidad productiva puede producir efectos sobre los contratos de los trabajadores afectados conforme al régimen de sucesión empresarial y a las especialidades previstas en el ámbito concursal.

Por ello, el cambio de propietario no implica necesariamente que las relaciones laborales tengan que extinguirse.

Precisamente, una de las ventajas de vender el negocio en funcionamiento puede ser permitir la continuidad de determinados contratos y conservar la experiencia acumulada por los equipos.

Cada operación, no obstante, debe analizarse conforme a sus circunstancias concretas.

Salarios y obligaciones laborales anteriores

Una cuestión especialmente importante es determinar qué ocurre con las cantidades pendientes antes de la transmisión.

Una empresa insolvente puede acumular salarios, indemnizaciones u otras obligaciones laborales.

El tratamiento de estas cantidades debe estudiarse conforme a las reglas laborales y concursales aplicables, incluyendo cuando proceda la posible intervención del Fondo de Garantía Salarial.

Por ello, al analizar el empleo asociado a la venta de una unidad productiva, también debe estudiarse el alcance económico de las obligaciones laborales que puedan afectar a la operación.

Seguridad Social y transmisión del negocio

Las obligaciones relacionadas con la Seguridad Social también requieren especial atención.

Cuando existe sucesión empresarial pueden surgir responsabilidades en los términos previstos legalmente.

Por esta razón, cualquier comprador debería realizar una revisión laboral y de Seguridad Social antes de presentar su oferta.

No basta con calcular las nóminas futuras.

También es necesario conocer la situación previa de la empresa y determinar qué consecuencias pueden producirse con la transmisión.

Mantener la actividad aumenta las posibilidades de conservar empleo

El tiempo puede ser determinante.

Una unidad que permanece operativa conserva normalmente más valor que una actividad paralizada durante meses.

Cuando la empresa continúa trabajando, resulta más fácil mantener:

  • Clientes.
  • Proveedores.
  • Contratos.
  • Personal especializado.
  • Procesos productivos.

Si la actividad se detiene completamente, algunos trabajadores pueden buscar otras oportunidades laborales y abandonar la empresa.

Por ello, actuar con anticipación puede resultar fundamental para preservar tanto el negocio como los puestos de trabajo.

El pre-pack y la preparación anticipada de la venta

En determinadas situaciones puede plantearse una preparación anticipada de la transmisión antes de que el deterioro empresarial sea irreversible.

El objetivo es llegar al procedimiento con potenciales interesados y con información suficiente sobre la actividad.

Esta preparación puede facilitar una transmisión más rápida y reducir el periodo de incertidumbre.

Desde el punto de vista laboral, acortar los tiempos puede ayudar a evitar la pérdida de trabajadores esenciales.

El comprador necesita una plantilla sostenible

Proteger puestos de trabajo no significa ignorar la viabilidad económica.

Para que el empleo pueda mantenerse a largo plazo, el negocio adquirido debe ser sostenible.

El comprador analizará si los ingresos previstos permiten asumir:

  • Nóminas.
  • Cotizaciones.
  • Alquileres.
  • Materias primas.
  • Suministros.
  • Inversiones.
  • Resto de costes operativos.

Por ello, la protección efectiva del empleo depende en gran medida de encontrar una estructura empresarial viable.

La plantilla puede aumentar el valor de la unidad

Una empresa con trabajadores experimentados y una organización bien estructurada puede resultar más atractiva.

El comprador evita parte de los costes de contratación y formación necesarios para crear un equipo desde cero.

Además, los trabajadores pueden poseer conocimientos específicos sobre maquinaria, procesos, clientes o productos.

Por tanto, mantener el empleo vinculado a una unidad productiva no debería contemplarse únicamente como un coste. En determinados negocios constituye uno de los principales activos de la operación.

Qué puede hacer la empresa antes de vender

La empresa en dificultades puede adoptar diferentes medidas para facilitar el análisis laboral.

Resulta recomendable preparar:

  • Relación actualizada de trabajadores.
  • Contratos laborales.
  • Nóminas.
  • Antigüedades.
  • Convenio colectivo.
  • Vacaciones pendientes.
  • Procedimientos laborales abiertos.
  • Información sobre salarios pendientes.

Una documentación organizada proporciona mayor seguridad a los potenciales compradores.

Evitar que la incertidumbre destruya valor

Los trabajadores pueden experimentar una gran incertidumbre cuando conocen las dificultades financieras de la empresa.

Si no existe ninguna perspectiva de continuidad, los empleados más cualificados pueden abandonar el negocio antes de que aparezca un comprador.

Esto puede reducir significativamente el valor de la unidad.

Por ello, dentro de los límites legales y de confidencialidad aplicables, la gestión del proceso debe intentar evitar una pérdida innecesaria de talento.

¿Es mejor vender el negocio que liquidar los activos?

Dependerá de las circunstancias.

Si existe una actividad viable y compradores interesados, la transmisión conjunta puede permitir conservar un valor que desaparecería mediante una venta fragmentada.

Además, puede facilitar la continuidad de puestos de trabajo.

Por el contrario, si la actividad genera pérdidas estructurales y no existe una posibilidad razonable de viabilidad, mantenerla artificialmente tampoco ofrecerá una solución sostenible.

La decisión debe apoyarse en un análisis económico realista.

Qué debe valorar un comprador respecto a los trabajadores

Antes de presentar una oferta conviene analizar no solo el coste actual de la plantilla, sino también su importancia para el funcionamiento futuro.

Puede ser necesario identificar:

  • Puestos esenciales.
  • Personal difícil de sustituir.
  • Equipos completos necesarios para producir.
  • Costes laborales futuros.
  • Necesidades de contratación adicionales.

Esta información debe integrarse en el plan de negocio posterior a la adquisición.

Errores que pueden poner en riesgo los puestos de trabajo

Entre los errores más frecuentes se encuentran:

  • Esperar demasiado para buscar compradores.
  • No identificar correctamente la plantilla.
  • Facilitar información laboral incompleta.
  • No analizar la sucesión empresarial.
  • Ignorar las obligaciones de Seguridad Social.
  • No preparar un plan de continuidad.
  • Vender activos esenciales por separado antes de valorar una transmisión conjunta.

Cada una de estas decisiones puede dificultar posteriormente la continuidad del negocio.

La continuidad empresarial como objetivo

La mejor protección para los puestos de trabajo suele ser que exista una actividad económicamente sostenible capaz de mantenerlos.

Por ello, proteger el empleo a través de la venta de una unidad productiva requiere coordinar los intereses laborales con la viabilidad económica de la operación.

No basta con encontrar cualquier comprador. Es necesario analizar si dispone de financiación, capacidad de gestión y recursos suficientes para mantener la actividad después de la adquisición.

Conclusión

La venta de un negocio en dificultades puede convertirse en una herramienta importante para evitar que una insolvencia termine destruyendo una actividad que todavía es viable. Preservar el empleo en la venta de una unidad productiva depende de identificar correctamente a los trabajadores vinculados, estudiar las consecuencias de la sucesión empresarial y encontrar un comprador capaz de mantener económicamente la actividad.

La plantilla no representa únicamente un coste. En muchas empresas, sus conocimientos, experiencia y relaciones con clientes forman parte esencial del valor que pretende conservarse mediante la transmisión.

Por ello, preparar la operación con suficiente antelación, proporcionar información laboral clara y analizar la viabilidad futura puede aumentar las posibilidades de conservar tanto el negocio como sus puestos de trabajo.

Si tu empresa atraviesa dificultades financieras y quieres estudiar cómo conservar el empleo mediante la venta de una unidad productiva, en Concursalix podemos analizar las alternativas disponibles dentro del marco concursal.

Actuar antes de que el deterioro económico provoque la pérdida de clientes, trabajadores y contratos puede resultar determinante para preservar el valor del negocio y facilitar una solución que permita mantener la actividad.

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