Qué pasa con los créditos bancarios en un concurso de acreedores

Cuando una empresa o autónomo atraviesa dificultades financieras y entra en concurso de acreedores, una de las principales preocupaciones suele ser qué ocurre con los créditos bancarios.

Los préstamos, líneas de financiación o pólizas de crédito contratadas con entidades financieras son, casi siempre, una parte esencial de la deuda.

Sin embargo, dentro del concurso de acreedores, los créditos bancarios tienen un tratamiento especial y están sujetos a normas específicas que determinan cómo se pagan, si pueden reestructurarse y qué derechos mantiene el banco frente al deudor.

En este artículo te explicamos cómo afectan los créditos bancarios en el concurso de acreedores, qué tipos existen, en qué orden se pagan y qué opciones tiene el deudor para negociar con las entidades financieras.

 

Qué son los créditos bancarios dentro del concurso de acreedores

En el ámbito concursal, se considera crédito bancario cualquier deuda derivada de una operación de financiación con una entidad de crédito.

Esto incluye préstamos hipotecarios, créditos personales, pólizas de descuento, factoring o líneas de crédito abiertas.

Cuando se declara un concurso, todos los créditos bancarios deben incluirse en la masa pasiva, es decir, en el listado de deudas reconocidas judicialmente.

Desde ese momento, el banco no puede ejecutar embargos ni iniciar reclamaciones por su cuenta, ya que la Ley Concursal impone una suspensión general de las ejecuciones.

En otras palabras, una vez declarado el concurso:

  • Los créditos bancarios pasan a formar parte del procedimiento.
  • Su cobro se somete al control del juez y del administrador concursal.
  • El banco deja de tener libertad para reclamar el pago de forma individual.

El objetivo es evitar un “sálvese quien pueda” entre los acreedores y garantizar una distribución ordenada de los pagos.

 

Tipos de créditos bancarios en el concurso de acreedores

No todos los créditos bancarios concurso de acreedores se tratan igual.

La Ley distingue varios tipos según su garantía y naturaleza, lo que determina el orden y la forma en que se cobrarán.

Créditos con privilegio especial

Son aquellos respaldados por una garantía real, como una hipoteca, una prenda o un leasing.

El banco tiene derecho a cobrar con preferencia sobre el bien que garantiza el préstamo.

Por ejemplo:

  • Hipoteca sobre un local o nave industrial.
  • Prenda sobre maquinaria o vehículos.
  • Leasing con reserva de dominio.

Si el bien se vende durante el concurso, el banco recibe el dinero correspondiente a su crédito privilegiado.

Solo si sobra valor tras cubrir su deuda, el resto se destina a otros acreedores.

 

Créditos con privilegio general

Son créditos bancarios sin garantía específica, pero con prioridad general sobre los ordinarios.

Por ejemplo, un préstamo que financia parte de la actividad y cuya devolución se considera prioritaria por su impacto en la continuidad de la empresa.

 

Créditos ordinarios

Son los más comunes: préstamos, pólizas o descubiertos sin garantía real.

Se pagan después de los privilegiados y, normalmente, sufren quitas o esperas en el convenio concursal.

 

Créditos subordinados

Incluyen intereses de demora, sanciones o deudas derivadas de relaciones entre empresas del mismo grupo.

Son los últimos en cobrarse y, en muchos casos, no llegan a satisfacerse si no hay fondos suficientes.

 

Qué ocurre con los créditos bancarios durante el concurso

Una vez declarado el concurso, los créditos bancarios quedan paralizados:

el banco no puede ejecutar hipotecas ni embargos, ni reclamar judicialmente el pago de cuotas vencidas.

En este punto, el administrador concursal se encarga de:

  • Revisar los contratos bancarios.
  • Determinar la parte pendiente de pago.
  • Clasificar los créditos según su naturaleza (privilegiado, ordinario o subordinado).

El deudor, por su parte, puede seguir usando las cuentas bancarias bajo supervisión judicial, siempre que se garantice la transparencia y no se comprometa el patrimonio restante.

Sin embargo, es importante destacar que los intereses dejan de acumularse una vez declarado el concurso, salvo los de créditos con garantía real hasta el valor de la garantía.

Esto supone un alivio importante para el deudor, que ve congelado el crecimiento de la deuda.

 

Qué pasa con los préstamos hipotecarios en un concurso

Los préstamos hipotecarios tienen un tratamiento particular dentro del concurso de acreedores.

Como están garantizados con un bien concreto, se consideran créditos con privilegio especial.

Esto implica que:

  • El banco mantiene el derecho a cobrar con preferencia sobre el inmueble hipotecado.
  • Si el bien se vende, el producto de la venta se destina a cubrir la deuda hipotecaria.
  • Si el valor de venta no cubre todo el crédito, la parte restante pasa a ser crédito ordinario.

Por ejemplo, si la empresa debe 300.000 € al banco y el local hipotecado se vende por 250.000 €,

el banco cobrará esa cantidad con prioridad y los 50.000 € restantes se incorporarán al concurso como deuda ordinaria.

De esta forma, la Ley Concursal equilibra el derecho de cobro del banco con la protección del resto de acreedores.

 

Qué ocurre con los avales personales en los créditos bancarios

Muchos préstamos empresariales cuentan con avales personales de socios o administradores.

Cuando la empresa entra en concurso, la entidad financiera puede seguir reclamando el pago al avalista, ya que el concurso no suspende las acciones contra terceros garantes.

Esto significa que:

  • El banco puede ejecutar el aval de forma paralela al concurso.
  • Si el avalista paga, adquiere el derecho de reclamar esa cantidad dentro del procedimiento concursal.
  • En caso de insolvencia del avalista, podría acogerse posteriormente a la Ley de Segunda Oportunidad.

Por tanto, aunque el concurso protege a la empresa frente a reclamaciones directas, no siempre protege al empresario o socio que firmó como avalista.

 

Cómo se pagan los créditos bancarios en el concurso de acreedores

El pago de los créditos bancarios depende de la fase en la que se encuentre el procedimiento: convenio o liquidación.

Si hay convenio concursal:

  • Se pueden negociar quitas (reducciones de deuda) o esperas (aplazamientos) con las entidades financieras.
  • El banco puede aceptar una rebaja del principal o un calendario de pagos más largo si considera que la empresa tiene viabilidad.

 

Ejemplo:

  • Un préstamo de 100.000 € podría reducirse a 70.000 € con pagos en 5 años.
  • El convenio aprobado por el juez obliga al banco a respetar ese acuerdo.

 

Si hay liquidación:

Se venden los activos de la empresa y con el dinero obtenido se pagan las deudas según el orden de prioridad.

Los bancos con garantías reales cobran primero con el valor de los bienes hipotecados o pignorados.

El resto de créditos bancarios se pagan de forma proporcional al resto de acreedores ordinarios.

 

Qué ventajas tiene el concurso para los créditos bancarios

Aunque pueda parecer lo contrario, el concurso de acreedores no siempre es negativo para los bancos.

De hecho, ofrece un marco legal seguro para recuperar parte del dinero y evitar procesos dispersos.

Ventajas para la entidad financiera:

  • Certeza jurídica y control judicial del procedimiento.
  • Posibilidad de recuperar los bienes en garantía.
  • Reestructuración ordenada de la deuda del cliente.
  • Participación en el convenio para acordar condiciones realistas de pago.

 

Ventajas para el deudor:

  • Suspensión de ejecuciones y embargos.
  • Congelación de intereses y sanciones.
  • Oportunidad de negociar con el banco en igualdad de condiciones.
  • Posibilidad de salvar la empresa si el convenio es viable.

 

Qué papel tiene el administrador concursal en los créditos bancarios

El administrador concursal es la figura que media entre el deudor, los bancos y el resto de acreedores.

Su papel en relación con los créditos bancarios es fundamental para garantizar la legalidad y el equilibrio del proceso.

Sus funciones principales son:

  • Revisar y clasificar correctamente los créditos bancarios.
  • Determinar qué garantías existen y su valor.
  • Autorizar o denegar operaciones financieras durante el concurso.
  • Gestionar la venta de bienes hipotecados o pignorados.
  • Supervisar los pagos en la fase de liquidación.

El administrador debe actuar con neutralidad y transparencia, evitando trato de favor hacia las entidades financieras, pero respetando los privilegios que la ley les otorga.

 

Ejemplo práctico: cómo se gestionan los créditos bancarios en un concurso

Imaginemos una empresa constructora que entra en concurso con los siguientes créditos bancarios:

  • Préstamo hipotecario sobre la nave industrial: 400.000 €.
  • Póliza de crédito sin garantía: 150.000 €.
  • Leasing de maquinaria: 100.000 €.

 

Durante el procedimiento:

  • Se vende la nave por 380.000 €, que se destina al pago del crédito hipotecario (privilegio especial).
  • Se paga el leasing con parte del producto de la liquidación, recuperando el banco la maquinaria.
  • El resto de activos se distribuye proporcionalmente entre los créditos ordinarios, incluido el de la póliza de crédito.

El resultado final es que el banco recupera gran parte de los préstamos garantizados, mientras que la deuda no asegurada queda parcialmente satisfecha.

 

Cómo afrontar los créditos bancarios antes del concurso

Antes de llegar al concurso, existen medidas preventivas que pueden mejorar la posición del deudor y evitar daños mayores.

  • Negociar con antelación. Los bancos suelen preferir acuerdos extrajudiciales a perder el control del crédito en un concurso.
  • Solicitar el preconcurso. Permite suspender temporalmente las ejecuciones mientras se negocian refinanciaciones.
  • Revisar las garantías. A veces, liberar o sustituir bienes puede facilitar una reestructuración viable.
  • Buscar asesoramiento especializado. Un abogado concursal puede diseñar la mejor estrategia según el tipo y el volumen de deuda bancaria.

Actuar con tiempo y transparencia suele marcar la diferencia entre una reestructuración exitosa y una liquidación inevitable.

 

Conclusión: los créditos bancarios en el concurso, una pieza clave del equilibrio financiero

Los créditos bancarios concurso de acreedores son uno de los elementos más determinantes dentro del procedimiento concursal.

Su peso económico, las garantías asociadas y la participación de las entidades financieras hacen que su gestión sea crucial para el éxito o fracaso del proceso.

Para el deudor, comprender cómo se tratan estos créditos, qué derechos mantiene el banco y qué opciones existen de negociación puede suponer salvar la empresa o liquidarla definitivamente.

Con una buena planificación, asesoramiento jurídico especializado y una actitud proactiva frente a las entidades financieras, el concurso puede convertirse en una oportunidad real de recuperación y no solo en el final de un proyecto.

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