Cuando una empresa entra en concurso de acreedores, una de las dudas más frecuentes —y más relevantes— es qué ocurre con los contratos que ya están en ejecución: acuerdos de suministro, alquileres, contratos de mantenimiento, préstamos, licencias, servicios tecnológicos, etc.
La respuesta no es simple, porque la Ley Concursal establece un tratamiento distinto según el tipo de contrato, su estado y la viabilidad de la empresa.
Lo que sí está claro es que el concurso no extingue automáticamente los contratos, aunque muchos empresarios creen lo contrario.
En este artículo analizamos de forma práctica qué sucede con los contratos concurso acreedores, quién puede resolverlos, en qué condiciones se mantienen y qué riesgos o ventajas implica para el deudor y sus contrapartes.
¿Los contratos siguen vigentes cuando se declara el concurso de acreedores?
Sí. Como regla general, la declaración de concurso no implica la resolución automática de los contratos en curso.
La filosofía del legislador es evitar un colapso de la actividad y permitir que la empresa siga operando siempre que sea viable.
Esto significa que:
- el deudor debe seguir cumpliendo los contratos activos,
- los acreedores no pueden resolver unilateralmente por la sola existencia del concurso,
- el administrador concursal supervisa todas las decisiones relevantes.
La extinción o continuación dependerá de si el contrato es útil para mantener la actividad o si genera cargas insostenibles.
Prohibición de cláusulas de resolución por insolvencia. Contratos en concurso de acreedores
Uno de los principios más importantes es la nulidad de cláusulas que permiten la resolución por insolvencia (“ipso facto clauses”).
Es decir, si un contrato incluye una cláusula que dice que se dará por terminado en caso de concurso, dicha cláusula no tiene validez.
El objetivo es impedir que la empresa quede paralizada justo en el momento en que necesita estabilidad.
Por tanto:
- un proveedor no puede cortar el suministro automáticamente,
- un arrendador no puede rescindir solo por el concurso,
- un cliente no puede dar por finalizado un servicio sin más.
Para resolver un contrato debe existir incumplimiento real, no solo la declaración de concurso.
Continuación de los contratos esenciales para la actividad durante el concurso de acreedores
La Ley Concursal protege especialmente los contratos que resultan indispensables para la continuidad operativa de la empresa, como:
- energía, agua, telecomunicaciones,
- mantenimiento de equipos críticos,
- software o licencias tecnológicas,
- suministros esenciales para producción.
Estos contratos no pueden resolverse sin autorización judicial, incluso si existen impagos previos, salvo que la empresa no garantice el pago corriente desde la declaración del concurso.
¿Qué ocurre con los contratos con deudas previas?
Las deudas surgidas antes de la declaración del concurso pasan a formar parte de la masa pasiva.
Las obligaciones que surjan después se consideran créditos contra la masa y deben pagarse con prioridad.
Esto tiene dos consecuencias clave:
El acreedor no puede exigir el pago inmediato de las cantidades vencidas antes del concurso.
Pero sí puede exigir que los pagos posteriores se realicen puntualmente.
Si la empresa no puede asumir los pagos postconcursales, el administrador puede solicitar autorización para resolver el contrato.
¿Puede el administrador concursal resolver un contrato?
Sí. El administrador concursal tiene capacidad para:
- mantener los contratos,
- solicitar su modificación,
- pedir su resolución judicial cuando no sean útiles o generen pérdidas.
El juez decidirá si:
- el contrato debe continuar,
- se autoriza su extinción,
- procede una indemnización a favor del contratante.
La finalidad es siempre maximizar el valor de la masa activa y asegurar la viabilidad del negocio.
Resolución por incumplimiento del deudor. Contratos en concurso acreedores
Un acreedor sí puede solicitar la resolución cuando exista un incumplimiento posterior al concurso, como:
- falta de pago de suministros posteriores,
- impago del alquiler corriente,
- no prestación de servicios comprometidos.
En ese caso, la resolución puede aprobarse, pero siempre bajo control judicial.
La ley busca un equilibrio: proteger al deudor que intenta salir adelante, pero sin perjudicar a quien sigue prestando servicios o entregando bienes durante el concurso.
Contratos con obligaciones recíprocas pendientes
Muchos contratos contienen obligaciones para ambas partes: por ejemplo, un acuerdo de suministro en el que la empresa debe pagar y el proveedor entregar mercancía.
La Ley Concursal permite:
- exigir al contratante que cumpla su parte si se garantiza el pago postconcursal,
- resolver el contrato si el cumplimiento afecta negativamente a la viabilidad de la empresa.
Una cláusula importante: si el administrador decide continuar con el contrato, debe cumplir íntegramente las obligaciones posteriores.
Contratos laborales, alquileres y financieros: particularidades
Cada tipo de contrato tiene un tratamiento específico:
- Contratos laborales. Rigen las normas laborales y los procedimientos de modificación colectiva, ERE o extinciones.
- El arrendador no puede resolver por concurso, pero sí por impago de rentas postconcursales.
- Contratos bancarios. Los bancos no pueden cancelar líneas o pólizas solo por el concurso, pero pueden hacerlo por incumplimientos ordinarios.
- Leasing o renting. Pueden mantenerse si el administrador garantiza los pagos futuros.
¿Qué pasa con las indemnizaciones por resolución de contratos en concurso acreedores?
Si un contrato se resuelve durante el concurso:
- la indemnización pasa a ser crédito concursal,
- salvo la parte generada después del concurso, que será crédito contra la masa.
El juez puede moderar estas indemnizaciones para evitar que un contrato ruinoso perjudique a toda la masa de acreedores.
Conclusión: los contratos en concurso de acreedores buscan continuidad, no ruptura
A diferencia de lo que se cree, el concurso no es sinónimo de paralización ni de fin de relaciones comerciales.
El tratamiento de los contratos concurso acreedores está pensado para:
- proteger la actividad económica,
- favorecer la reestructuración,
- evitar rupturas injustificadas,
- y equilibrar el interés del deudor y de sus contrapartes.
La clave es la supervisión judicial y del administrador, la puntualidad en los pagos postconcursales y una estrategia clara sobre qué contratos son realmente esenciales para el futuro de la empresa.








