Qué ocurre con los trabajadores en un concurso de acreedores

Cuando una empresa atraviesa dificultades económicas graves, no solo se ve afectado el empresario: también los trabajadores viven con incertidumbre y preocupación un concurso de acreedores.

Saber qué ocurre con los trabajadores en un concurso de acreedores es clave para entender sus derechos, sus opciones y los pasos que se siguen dentro del proceso.

Lejos de ser una sentencia inmediata de despido, el concurso puede ofrecer mecanismos de protección y cobro que garantizan que los trabajadores no queden completamente desamparados.

En este artículo analizamos cómo les afecta el concurso, qué derechos mantienen y qué papel juega el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) en este contexto.

 

Qué significa que una empresa entre en concurso de acreedores

El concurso de acreedores es un procedimiento judicial previsto en la Ley Concursal, cuyo objetivo es gestionar la insolvencia de una empresa que no puede cumplir con sus obligaciones de pago.

Esto incluye deudas con proveedores, Hacienda, Seguridad Social y, por supuesto, con los trabajadores.

Cuando se declara el concurso:

  • El juez designa un administrador concursal que asume el control de la empresa.
  • Se suspenden los embargos y reclamaciones individuales.
  • Se elabora un listado completo de acreedores, entre ellos los empleados.

A partir de ese momento, todas las decisiones laborales importantes deben ser autorizadas por el juez o el administrador concursal, lo que cambia por completo la relación empresa-trabajador.

 

Cómo afecta el concurso de acreedores a los trabajadores

Los trabajadores en un concurso de acreedores siguen siendo acreedores de la empresa, igual que un proveedor o un banco.

Sin embargo, la ley les otorga un tratamiento especial y preferente para proteger sus derechos salariales y laborales.

Entre las principales consecuencias del concurso sobre los trabajadores destacan:

Suspensión de pagos de salarios o indemnizaciones.

Si la empresa no tiene liquidez, no podrá abonar las nóminas pendientes hasta que lo autorice el administrador concursal.

Mantenimiento del empleo mientras sea posible.

En muchos casos, el objetivo inicial del concurso es mantener la actividad y conservar los puestos de trabajo.

Reestructuración o despido colectivo.

Si la continuidad no es viable, se pueden plantear despidos colectivos (ERE) dentro del proceso, pero con control judicial y acceso al FOGASA.

En definitiva, aunque el panorama es complejo, los empleados cuentan con un marco legal que garantiza sus derechos económicos.

 

Qué pasa con los salarios pendientes de pago

Uno de los temas más sensibles cuando una empresa entra en concurso son las nóminas impagadas.

Estos salarios se incluyen automáticamente en el procedimiento concursal y se clasifican según su origen y antigüedad.

 

Tipos de créditos laborales

Los créditos laborales pueden tener tres tipos de tratamiento dentro del concurso:

  • Créditos contra la masa: Son los salarios generados después de la declaración de concurso. Se pagan de forma prioritaria y en su totalidad.
  • Créditos privilegiados: Corresponden a los salarios impagados previos al concurso, con un límite de 120 días de sueldo por trabajador.
  • Créditos ordinarios: Son las cantidades que exceden ese límite y se pagan una vez liquidados los anteriores.

 

Ejemplo práctico

Imagina que una empresa debe a un trabajador 6.000 € en nóminas atrasadas.

Los primeros 4.000 € (120 días) serán créditos privilegiados y se cobrarán antes.

Los 2.000 € restantes se consideran créditos ordinarios, que dependen de la viabilidad económica y el orden de cobro del concurso.

Esto demuestra que los trabajadores en concurso de acreedores gozan de prioridad, aunque no siempre recuperan la totalidad de lo adeudado.

 

Qué ocurre con las cotizaciones a la Seguridad Social

Durante el concurso, la empresa sigue obligada a cotizar por sus empleados, aunque esté en dificultades.

Si no lo hace, el administrador concursal debe informar de inmediato a la Seguridad Social, que se convierte en acreedora privilegiada.

En caso de que la empresa no pueda abonar las cotizaciones:

El FOGASA puede intervenir para cubrir los salarios.

La Tesorería General de la Seguridad Social podrá reclamar la deuda posteriormente a la empresa o a los administradores si se declara concurso culpable.

Por tanto, el hecho de que una empresa esté en concurso no elimina las obligaciones laborales ni de cotización.

 

Despidos y ERE durante un concurso de acreedores

Cuando la situación de insolvencia hace inviable continuar con toda la plantilla, la empresa puede tramitar un despido colectivo (ERE) dentro del proceso concursal.

En este caso, el procedimiento es distinto al habitual.

 

Quién autoriza los despidos

La decisión no la toma directamente el empresario, sino el juez del concurso, a propuesta del administrador concursal y con la participación de los representantes de los trabajadores.

 

Indemnizaciones y derechos

Las indemnizaciones por despido siguen el mismo régimen que los salarios:

  • Hasta 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades se consideran créditos privilegiados.
  • Las cantidades que superen ese límite pasan a ser créditos ordinarios.
  • Si la empresa no puede pagar, el FOGASA asume el pago hasta los límites establecidos por ley.

 

Ejemplo

Si un trabajador con 10 años de antigüedad es despedido durante el concurso, tendría derecho a 6.000 €.

La empresa paga lo que pueda, y el FOGASA cubre el resto (con límites máximos), garantizando así parte de la indemnización.

 

El papel del FOGASA en el concurso de acreedores

El Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) juega un papel esencial para los trabajadores afectados por un concurso de acreedores.

Se trata de un organismo público que garantiza el pago de salarios e indemnizaciones en caso de insolvencia o cierre de la empresa.

 

Qué cubre el FOGASA

  • Salarios impagados: Hasta un máximo de 120 días de salario y con un límite diario (actualmente 87,79 € en 2025).
  • Indemnizaciones por despido o extinción: Hasta 30 días de salario por año trabajado, con el mismo límite diario.

 

Cuándo interviene

El FOGASA interviene cuando:

  • El administrador concursal certifica la insolvencia de la empresa.
  • El juez dicta la liquidación definitiva.

Una vez presentada la solicitud, el fondo abona las cantidades correspondientes directamente a los trabajadores.

 

Continuidad laboral tras el concurso: ¿se puede mantener el empleo?

Aunque muchas veces se asocia el concurso con el cierre, en realidad el objetivo prioritario del procedimiento es salvar la empresa.

Si existe viabilidad económica, el juez puede aprobar un convenio con los acreedores que permita mantener la actividad y conservar los puestos de trabajo.

En algunos casos, incluso se permite la venta de la unidad productiva (la empresa o parte de ella) a un nuevo propietario, que asume los contratos laborales vigentes.

Esto garantiza la continuidad del empleo, aunque con un nuevo empleador.

 

Ejemplo real

Una empresa textil en concurso es adquirida por un grupo inversor.

El nuevo propietario mantiene al 70 % de los trabajadores y continúa la producción.

El resto recibe indemnizaciones cubiertas por el FOGASA.

De esta manera, el concurso se convierte en una herramienta de transición, no de destrucción.

 

Qué derechos mantienen los trabajadores durante el concurso

Durante todo el proceso, los trabajadores en concurso de acreedores conservan una serie de derechos fundamentales:

  • Derecho a seguir cobrando si la empresa continúa operativa.
  • Derecho a ser informados por los representantes sindicales y el administrador concursal.
  • Derecho a impugnar despidos o decisiones laborales ante el juzgado de lo social.
  • Derecho a cobrar del FOGASA en caso de insolvencia reconocida.

Además, los representantes de los trabajadores pueden participar activamente en el proceso, presentando informes o propuestas de solución.

 

Cómo deben actuar los trabajadores ante un concurso de acreedores

Cuando la empresa anuncia que está en concurso, lo más recomendable es mantener la calma y actuar con información y respaldo legal.

Pasos a seguir:

Solicitar información oficial.

La empresa debe comunicar formalmente la declaración del concurso y sus efectos sobre la plantilla.

 

Revisar las nóminas y deudas pendientes.

Es importante conservar todos los justificantes y contratos para presentarlos al administrador concursal.

 

Contactar con los representantes sindicales o un abogado laboralista.

Ellos podrán guiarte en la reclamación de créditos laborales y en la posible solicitud al FOGASA.

 

Seguir el procedimiento judicial.

En la fase de liquidación, los trabajadores deben figurar correctamente en la lista de acreedores para poder cobrar.

La clave está en no dejar pasar los plazos y asegurarse de que todos los créditos salariales estén reconocidos oficialmente.

 

Conclusión: los trabajadores también tienen protección en un concurso de acreedores

Aunque el concurso de acreedores suele generar incertidumbre, es importante entender que la ley protege a los trabajadores de forma prioritaria.

Tienen derecho a cobrar sus salarios, a recibir indemnizaciones justas y a recurrir al FOGASA en caso de insolvencia.

Además, en muchos casos, el concurso no implica el cierre inmediato, sino una restructuración que puede salvar empleos y mantener la actividad.

Con asesoramiento adecuado y una gestión profesional del proceso, los trabajadores en concurso de acreedores pueden afrontar la situación con garantías y sin perder todos sus derechos laborales.

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