Financiación interina: cómo obtener liquidez durante las negociaciones

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Cuando una empresa inicia negociaciones con sus acreedores para intentar superar una crisis financiera, uno de los principales problemas suele ser la falta de liquidez. Preparar un plan de reestructuración puede requerir semanas o meses, pero durante ese periodo el negocio necesita continuar pagando nóminas, proveedores esenciales y otros gastos necesarios para mantener su actividad.

La legislación concursal contempla mecanismos destinados a favorecer la reestructuración de empresas que todavía pueden ser viables. Dentro de este marco adquiere especial importancia la financiación interina, es decir, aquella que puede resultar necesaria para asegurar la continuidad de la actividad mientras se desarrollan las negociaciones.

Acceder a una financiación interina para empresas con dificultades financieras puede proporcionar el margen necesario para evitar que una falta temporal de tesorería haga fracasar una reestructuración que, desde un punto de vista económico, todavía tendría posibilidades de éxito.

¿Qué es la financiación interina?

La financiación interina está vinculada al periodo en el que la empresa está negociando una reestructuración.

Su finalidad no consiste simplemente en aumentar el endeudamiento, sino en proporcionar los recursos necesarios para mantener la actividad o preservar su valor durante las negociaciones, conforme a los requisitos establecidos por la normativa concursal.

Puede ser especialmente importante cuando existe una diferencia temporal entre los pagos que debe realizar la empresa y los ingresos que espera obtener.

El objetivo es evitar que esa tensión de tesorería provoque una interrupción de la actividad antes de alcanzar una solución.

¿Por qué puede necesitar liquidez una empresa durante las negociaciones?

Negociar las deudas no elimina los gastos ordinarios del negocio.

Aunque determinados acreedores estén dispuestos a estudiar nuevos calendarios de pago, la empresa continúa teniendo obligaciones.

Entre ellas pueden encontrarse:

  • Nóminas.
  • Alquileres.
  • Suministros.
  • Materias primas.
  • Servicios esenciales.
  • Mantenimiento de instalaciones.
  • Determinados impuestos y cotizaciones.

Si la empresa no dispone de efectivo para atender estos gastos, puede perder clientes, trabajadores o proveedores antes de completar la reestructuración.

La diferencia entre falta de liquidez e inviabilidad

Antes de buscar financiación adicional resulta fundamental determinar cuál es realmente el problema.

Una empresa puede tener un negocio rentable y, sin embargo, atravesar una crisis temporal de tesorería por retrasos en los cobros, vencimientos concentrados o pérdida repentina de una línea de crédito.

En cambio, si la actividad genera pérdidas estructurales todos los meses, obtener más financiación podría simplemente aumentar la deuda.

Por eso, antes de solicitar financiación interina para una empresa en reestructuración, resulta esencial elaborar un diagnóstico financiero realista.

La previsión de tesorería como punto de partida

La empresa debe calcular cuánto dinero necesita y durante cuánto tiempo.

Para ello resulta fundamental elaborar una previsión de tesorería que incluya los cobros y pagos esperados durante el periodo de negociación.

Deberían analizarse cuestiones como:

  • Saldo inicial disponible.
  • Cobros previstos.
  • Gastos operativos.
  • Nóminas.
  • Pagos imprescindibles.
  • Vencimientos financieros.
  • Necesidades extraordinarias.

El objetivo es identificar el déficit máximo de caja y evitar solicitar una cantidad basada únicamente en estimaciones generales.

¿Quién puede proporcionar esta financiación?

La procedencia de los fondos dependerá de las características de cada operación.

En determinados casos pueden intervenir financiadores ya existentes, mientras que en otros puede buscarse financiación adicional procedente de nuevos inversores o entidades.

También puede estudiarse la participación de socios cuando exista capacidad y voluntad para aportar nuevos recursos.

Lo importante es analizar las condiciones económicas y jurídicas de la operación, así como su compatibilidad con la estrategia general de reestructuración.

Convencer al financiador

Una empresa con dificultades representa, por definición, un riesgo superior para quien aporta dinero.

Por ello, conseguir una financiación interina destinada a empresas en negociación con sus acreedores suele exigir información mucho más detallada que una operación ordinaria.

El financiador puede querer conocer:

  • Causas de las dificultades.
  • Situación actual de tesorería.
  • Endeudamiento existente.
  • Garantías disponibles.
  • Evolución prevista del negocio.
  • Estado de las negociaciones.
  • Medidas incluidas en la futura reestructuración.

Cuanto mayor sea la calidad de la información, más sencillo será evaluar el riesgo.

La importancia del plan de viabilidad

La financiación interina tiene mucho más sentido cuando existe una estrategia razonable para recuperar la estabilidad.

El plan de viabilidad debería explicar qué ocurrirá después de recibir los fondos.

Por ejemplo, puede contemplar:

  • Reducción de costes.
  • Renegociación de deuda.
  • Venta de activos no estratégicos.
  • Recuperación de márgenes.
  • Nuevas fuentes de ingresos.
  • Reorganización de determinadas actividades.

El financiador necesita comprender cómo espera la empresa devolver los recursos aportados.

¿Para qué debería utilizarse la liquidez?

Los fondos deberían responder a necesidades concretas relacionadas con la continuidad empresarial o con el desarrollo de la reestructuración.

Una empresa debe poder justificar por qué necesita cada cantidad y qué consecuencias tendría no disponer de ella.

Esto exige establecer prioridades.

No todos los pagos tienen la misma importancia operativa. Mantener un proveedor imprescindible para continuar produciendo puede resultar mucho más urgente que realizar un gasto que pueda aplazarse sin afectar al negocio.

Protección de la financiación interina

Una de las cuestiones relevantes del régimen concursal es el tratamiento que puede recibir determinada financiación concedida en el contexto de una reestructuración.

La normativa contempla reglas específicas para proteger, bajo los requisitos legalmente establecidos, determinadas operaciones de financiación interina y nueva financiación asociadas a los planes de reestructuración.

Estas reglas buscan reducir parte de la incertidumbre que podría desincentivar la aportación de fondos a empresas en dificultades.

Sin embargo, la protección no debe darse por supuesta en cualquier préstamo concedido durante una crisis.

Diferencia entre financiación interina y nueva financiación

Aunque ambos conceptos están relacionados con las reestructuraciones, no son exactamente equivalentes.

La financiación interina se vincula principalmente a las necesidades existentes durante el periodo de negociación y antes de que el plan sea plenamente efectivo.

La nueva financiación, por su parte, puede formar parte del propio plan y estar orientada a facilitar su ejecución.

Distinguir correctamente ambas figuras resulta importante para analizar su tratamiento jurídico.

¿Puede ofrecerse una garantía al nuevo financiador?

Dependiendo de la situación patrimonial y de la estructura de la operación, pueden plantearse garantías.

Sin embargo, cualquier constitución de garantías durante una situación de dificultad financiera debe analizarse cuidadosamente.

La empresa debe considerar:

  • Activos disponibles.
  • Garantías anteriores.
  • Valor de los bienes.
  • Posición de los acreedores existentes.
  • Necesidades futuras de financiación.

No resulta recomendable comprometer activos esenciales sin estudiar cómo afectará la decisión al conjunto de la reestructuración.

El coste de financiar una empresa en dificultades

La financiación de una compañía en crisis puede tener un coste superior al de una operación ordinaria debido al mayor riesgo asumido por el financiador.

Por ello, la empresa debe valorar conjuntamente:

  • Tipo de interés.
  • Comisiones.
  • Garantías.
  • Plazos.
  • Condiciones de devolución.
  • Posibles compromisos adicionales.

Obtener liquidez a cualquier precio puede solucionar el problema durante unas semanas y crear otro mayor posteriormente.

Coordinar financiación y negociación con acreedores

La búsqueda de fondos no debería desarrollarse de manera aislada.

Una financiación interina para empresas que negocian una reestructuración debe integrarse dentro de una estrategia global.

Los acreedores necesitan comprender cómo influirá el nuevo dinero en la viabilidad del negocio y qué función tendrá dentro del futuro plan.

Además, la entrada de financiación puede modificar las previsiones de tesorería y las condiciones que la sociedad necesita negociar.

El papel de los administradores

Los administradores deben analizar cuidadosamente cualquier nueva operación financiera cuando la empresa atraviesa dificultades.

Resulta recomendable documentar:

  • Necesidad de liquidez.
  • Alternativas consideradas.
  • Condiciones de la financiación.
  • Destino previsto de los fondos.
  • Impacto sobre la viabilidad.
  • Riesgos asociados.

No se trata únicamente de conseguir dinero, sino de demostrar que la decisión responde a una estrategia empresarial razonable.

Errores frecuentes al buscar liquidez

Uno de los errores más habituales consiste en calcular únicamente cuánto dinero necesita la empresa hoy.

También conviene evitar:

  • Utilizar previsiones demasiado optimistas.
  • Pedir financiación sin un plan de viabilidad.
  • Ignorar los vencimientos futuros.
  • Destinar fondos a gastos no prioritarios.
  • No analizar las garantías ofrecidas.
  • Aceptar condiciones difíciles de cumplir.

La tesorería debe proyectarse durante todo el periodo relevante.

¿Cuándo conviene empezar a buscar financiación?

Cuanto antes se detecte el déficit de caja, mayor será el margen para encontrar alternativas.

Esperar hasta que la empresa no pueda pagar las nóminas o un proveedor esencial reduce considerablemente la capacidad negociadora.

Por ello, buscar financiación interina para una empresa antes de agotar su liquidez puede permitir comparar alternativas y estructurar una operación más sostenible.

La previsión financiera vuelve a ser fundamental.

Financiación y homologación del plan

Cuando la reestructuración necesita homologación judicial, la financiación asociada al proceso debe analizarse también desde la perspectiva de los requisitos y efectos establecidos por la Ley Concursal.

La estructura concreta de la operación, su necesidad y su relación con el plan pueden adquirir especial relevancia.

Por ello, la financiación debería diseñarse desde el principio de forma coordinada con los asesores encargados de preparar la reestructuración.

Conclusión

Conseguir financiación interina para empresas durante una reestructuración puede resultar decisivo para mantener la actividad mientras se negocia una solución con los acreedores. Su función principal es proporcionar liquidez durante un periodo especialmente delicado, evitando que una tensión temporal de caja destruya el valor de un negocio que todavía puede ser viable.

Sin embargo, obtener nuevos fondos no sustituye la necesidad de solucionar las causas de las dificultades. La financiación debe basarse en previsiones realistas, integrarse dentro del plan de viabilidad y destinarse a necesidades justificadas. Cuando se utiliza correctamente, puede convertirse en una pieza fundamental para que la empresa llegue al final de las negociaciones con capacidad para continuar funcionando.

Si tu empresa necesita liquidez mientras negocia una reestructuración y estás estudiando una financiación interina para mantener la actividad empresarial, en Concursalix podemos analizar la situación financiera y su encaje dentro de la estrategia concursal.

Actuar con anticipación permite calcular las necesidades reales de tesorería, preparar una propuesta sólida para los financiadores y coordinar la entrada de nuevos recursos con las negociaciones mantenidas con los acreedores.

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