Cuando una empresa atraviesa dificultades financieras, actuar antes de que la situación desemboque en una insolvencia irreversible puede resultar determinante. La legislación concursal española dispone de mecanismos preconcursales destinados a facilitar la reorganización de empresas viables, entre los que destacan los planes de reestructuración.
Dentro de este marco aparece una figura especializada que puede desempeñar un papel relevante en determinadas situaciones: el experto en la reestructuración. Su intervención no significa que la empresa haya entrado necesariamente en liquidación ni supone automáticamente la sustitución de sus administradores. Se trata de una figura con funciones específicas dentro del proceso de reestructuración.
Comprender cuándo puede intervenir un experto en reestructuración dentro de una empresa con dificultades resulta especialmente importante para administradores, socios y acreedores que estén valorando una reorganización financiera.
¿Qué es un experto en reestructuración?
El experto en la reestructuración es un profesional que puede ser nombrado en el contexto de las negociaciones dirigidas a preparar un plan de reestructuración.
Su función general consiste en facilitar determinadas actuaciones relacionadas con el proceso y desarrollar las tareas que le atribuye la legislación o que correspondan en función de su nombramiento.
No debe confundirse con el administrador concursal.
Mientras que este último desarrolla sus funciones dentro del procedimiento concursal en los términos previstos legalmente, el experto está estrechamente vinculado a los mecanismos de reestructuración preventiva.
¿Cuándo puede intervenir?
La intervención no resulta obligatoria en todas las reestructuraciones.
La Ley Concursal establece determinados supuestos en los que debe producirse el nombramiento y contempla quién puede solicitarlo según las circunstancias.
Por ello, antes de plantear la intervención de un experto en una reestructuración empresarial, debe estudiarse la situación concreta del deudor, las características de las negociaciones y los objetivos perseguidos.
En operaciones relativamente sencillas puede no ser necesaria su intervención, mientras que en procesos con múltiples acreedores, clases o conflictos puede adquirir una relevancia considerable.
¿Quién realiza el nombramiento?
El nombramiento corresponde al juez competente conforme al procedimiento previsto en la normativa concursal.
La designación no debe entenderse como una elección informal de un asesor empresarial. Estamos ante una figura regulada legalmente y vinculada a un proceso con consecuencias jurídicas importantes.
Dependiendo del supuesto, la solicitud puede proceder de las partes legitimadas conforme a la Ley Concursal.
Por esta razón, resulta fundamental diferenciar entre contratar asesores financieros o jurídicos para preparar una reestructuración y el nombramiento formal de esta figura.
Qué requisitos debe reunir
La persona seleccionada debe disponer de los conocimientos y experiencia adecuados para desempeñar las funciones correspondientes.
En una reestructuración pueden aparecer cuestiones relacionadas con:
- Derecho concursal.
- Finanzas empresariales.
- Valoración de compañías.
- Estructuras de deuda.
- Negociación.
- Viabilidad empresarial.
La complejidad de determinadas operaciones explica la necesidad de contar con profesionales capaces de comprender simultáneamente la dimensión jurídica y económica del problema.
¿Sustituye a los administradores?
Esta es una de las dudas más frecuentes.
Como regla general, el experto que interviene en la reestructuración no sustituye automáticamente al órgano de administración ni pasa a gestionar ordinariamente la compañía por el mero hecho de ser nombrado.
Los administradores mantienen sus funciones en los términos que correspondan y continúan teniendo importantes deberes respecto a la sociedad.
El experto desarrolla las competencias que le atribuya la normativa y las derivadas de su concreta intervención.
Facilitar las negociaciones
Una reestructuración puede reunir a bancos, fondos, proveedores y otros acreedores con posiciones económicas muy distintas.
Conseguir que todos comprendan la situación y valoren una propuesta común puede resultar complejo.
En este contexto, el experto puede desempeñar un papel relevante facilitando las negociaciones y contribuyendo al desarrollo ordenado del proceso.
Su posición puede resultar especialmente útil cuando existe desconfianza entre las partes o cuando la estructura del pasivo dificulta alcanzar acuerdos.
Ayudar en la preparación del plan
Un plan de reestructuración no consiste únicamente en solicitar más tiempo para pagar.
Debe existir una estrategia capaz de solucionar las dificultades y ofrecer una perspectiva razonable de continuidad cuando ese sea el objetivo de la operación.
Por ello, la participación de un experto durante una reestructuración puede contribuir al análisis de cuestiones relacionadas con:
- Estructura del pasivo.
- Situación económica.
- Medidas propuestas.
- Clases de acreedores.
- Alternativas disponibles.
- Viabilidad de la operación.
La responsabilidad de preparar y negociar el plan dependerá, no obstante, de las características concretas del procedimiento.
La formación de las clases de acreedores
La configuración de las clases constituye uno de los aspectos más delicados de determinados planes.
Los acreedores afectados deben agruparse conforme a los criterios establecidos legalmente, teniendo en cuenta su posición jurídica y la existencia de intereses comunes.
Pueden resultar relevantes factores como:
- Rango concursal.
- Garantías existentes.
- Naturaleza de los créditos.
- Características específicas de determinadas obligaciones.
Una clasificación incorrecta puede generar oposición e incluso convertirse en una cuestión relevante durante una eventual impugnación de la homologación.
El experto y la homologación judicial
Cuando el plan necesita homologación judicial, la preparación técnica adquiere todavía mayor importancia.
La homologación puede ser necesaria para conseguir determinados efectos previstos por la legislación, entre ellos la extensión del plan a determinados acreedores disidentes cuando se cumplen las condiciones correspondientes.
En estos escenarios, contar con un experto dentro del proceso de reestructuración puede resultar particularmente relevante debido a la complejidad de las clases, las mayorías y las valoraciones económicas involucradas.
La valoración de la empresa
En algunas reestructuraciones, determinar cuánto vale realmente el negocio puede convertirse en una cuestión central.
La valoración influye en el análisis de las alternativas disponibles y puede resultar especialmente controvertida cuando existen acreedores que no apoyan el plan.
No basta con observar el valor contable de los activos.
Pueden tener que considerarse elementos como:
- Capacidad futura de generar caja.
- Rentabilidad esperada.
- Activos.
- Endeudamiento.
- Perspectivas del sector.
- Escenarios alternativos.
Estas cuestiones requieren normalmente un análisis económico especializado.
Relación con los acreedores
El experto debe desarrollar sus funciones teniendo presente el marco legal y los intereses implicados en el proceso.
No puede entenderse simplemente como un representante comercial de la empresa encargado de convencer a los acreedores.
Su posición responde a la función que la normativa le atribuye y exige una actuación profesional adecuada a las circunstancias.
Esta característica resulta especialmente importante cuando existen conflictos entre diferentes grupos de acreedores.
Responsabilidad del experto
El desempeño de estas funciones implica responsabilidades.
Un experto nombrado para una reestructuración debe actuar conforme a los deberes y estándares que establece la normativa aplicable y responder cuando concurran los presupuestos legalmente previstos.
La relevancia económica de sus actuaciones explica que la independencia, la profesionalidad y la adecuada ejecución de sus funciones sean elementos fundamentales.
Cada eventual responsabilidad deberá analizarse atendiendo a las circunstancias concretas y a las funciones que hubiera asumido.
¿Quién paga sus honorarios?
La retribución constituye otra cuestión que debe analizarse cuando se plantea su intervención.
Los honorarios y las condiciones económicas aplicables deben determinarse conforme al régimen previsto para esta figura y a las circunstancias del nombramiento.
En cualquier caso, la empresa debe incorporar este coste a la planificación de la reestructuración, especialmente cuando atraviesa tensiones de tesorería.
Una operación de este tipo genera además otros posibles costes jurídicos, financieros y de asesoramiento que conviene presupuestar desde el principio.
Diferencias con el administrador concursal
Aunque ambas figuras pertenecen al ámbito del Derecho concursal, no deben confundirse.
El administrador concursal desarrolla las funciones que la ley le atribuye dentro de un concurso de acreedores.
El experto, por su parte, está relacionado principalmente con el marco preconcursal y los planes de reestructuración.
Esta diferencia refleja la evolución de la legislación hacia modelos que intentan detectar y solucionar las dificultades antes de que la empresa tenga que afrontar escenarios más graves.
Ventajas de una intervención temprana
La reestructuración suele disponer de mayores posibilidades cuando se inicia antes de que los impagos se generalicen.
Una empresa que anticipa sus dificultades puede disponer de tiempo para:
- Analizar la tesorería.
- Clasificar su deuda.
- Preparar previsiones financieras.
- Negociar con los acreedores.
- Diseñar un plan viable.
- Buscar financiación adicional.
Cuando resulte necesaria la intervención de un experto en la reestructuración, hacerlo dentro de una estrategia temprana puede facilitar un proceso más ordenado.
Errores que conviene evitar
Uno de los principales errores consiste en pensar que el nombramiento de esta figura resolverá por sí solo los problemas financieros.
También conviene evitar:
- Iniciar las negociaciones demasiado tarde.
- Trabajar con datos financieros desactualizados.
- Carecer de previsiones de tesorería.
- Formar incorrectamente las clases.
- Presentar propuestas imposibles de cumplir.
- Confundir reestructuración con un simple aplazamiento de deuda.
La solución debe partir siempre de un diagnóstico realista.
La importancia del asesoramiento especializado
Las reestructuraciones empresariales pueden combinar cuestiones societarias, financieras y concursales de elevada complejidad.
Antes de solicitar el nombramiento de un experto para una reestructuración, conviene estudiar si concurren los presupuestos legales, qué objetivos se pretenden alcanzar y cómo debe estructurarse la negociación.
Una correcta planificación puede reducir conflictos y aumentar las posibilidades de preservar el valor de una empresa viable.
Conclusión
La figura de un experto en reestructuración empresarial desempeña un papel importante dentro del sistema preventivo establecido por la legislación concursal. Su intervención puede resultar especialmente relevante cuando las negociaciones presentan una elevada complejidad, existen numerosos acreedores o es necesario avanzar hacia la homologación de un plan.
Sin embargo, su nombramiento no sustituye la necesidad de actuar con anticipación. Los administradores deben seguir controlando la situación financiera, elaborar previsiones realistas y adoptar las decisiones necesarias para proteger la continuidad del negocio. La combinación de anticipación, información fiable y asesoramiento especializado puede marcar la diferencia entre reestructurar una empresa viable y llegar demasiado tarde.
Si tu empresa atraviesa dificultades financieras y necesitas valorar la intervención de un experto en un proceso de reestructuración, en Concursalix podemos estudiar la situación y las alternativas previstas por la normativa concursal.
Analizar el problema antes de que los impagos se generalicen permite preparar mejor las negociaciones, estructurar correctamente el plan y buscar una solución orientada a preservar la continuidad empresarial.








