Cuando una empresa o un autónomo atraviesa una situación de insolvencia, entra en concurso de acreedores, es habitual que ya existan demandas judiciales en curso: reclamaciones de cantidad, procedimientos monitorios, demandas laborales o acciones contractuales.
En ese contexto surge una duda clave: ¿qué pasa con esas demandas si se presenta un concurso de acreedores?
La relación entre concurso de acreedores y demandas es uno de los aspectos más importantes —y menos comprendidos— del Derecho Concursal.
El concurso no solo ordena deudas, sino que reorganiza el mapa judicial del deudor.
En este artículo explicamos qué ocurre con las demandas en trámite, cómo se ven afectadas y qué implicaciones tiene para el deudor y los acreedores.
Concurso de acreedores demandas: por qué entran en conflicto
Las demandas judiciales responden a una lógica individual: cada acreedor intenta defender su derecho de forma separada.
El concurso, en cambio, se basa en una lógica colectiva, donde todas las reclamaciones deben tratarse de forma conjunta y ordenada.
Cuando coinciden insolvencia y múltiples demandas:
- se multiplica la presión judicial,
- aumentan los costes procesales,
- existe riesgo de resoluciones contradictorias.
El concurso de acreedores demandas surge precisamente para evitar este caos y centralizar el conflicto en un único procedimiento.
Qué se entiende por demandas en curso
Se consideran demandas en curso aquellas acciones judiciales que:
- ya han sido presentadas,
- están admitidas a trámite,
- no han finalizado con resolución firme.
Pueden ser demandas:
- civiles (reclamaciones de cantidad, contratos),
- mercantiles,
- laborales,
- incluso contencioso-administrativas en ciertos supuestos.
El concurso afecta a la mayoría de ellas, aunque no todas de la misma forma.
¿Se puede presentar concurso con demandas abiertas?
Sí. La existencia de demandas judiciales no impide presentar un concurso de acreedores.
De hecho, es uno de los motivos más frecuentes para hacerlo.
El concurso de acreedores demandas suele plantearse cuando:
- existen varias reclamaciones simultáneas,
- el deudor no puede atender los pagos,
- el riesgo de condenas acumuladas es elevado.
El concurso permite reconducir esta situación bajo un marco común.
Efecto principal: suspensión de procedimientos individuales
Uno de los efectos más importantes del concurso es la suspensión o paralización de demandas individuales relacionadas con créditos concursales.
Tras la declaración de concurso:
- no pueden iniciarse nuevas demandas por deudas anteriores,
- muchas demandas en curso quedan suspendidas,
- los acreedores deben comunicar su crédito al concurso.
Esto evita que un acreedor obtenga ventaja frente al resto.
Concurso de acreedores demandas y reclamaciones de cantidad
Las reclamaciones de cantidad son las más habituales.
Cuando existe un concurso de acreedores demandas:
- la demanda se suspende,
- el acreedor debe comunicar su crédito,
- la deuda se trata dentro del procedimiento concursal.
El juzgado del concurso pasa a ser el eje del conflicto.
Qué ocurre con las demandas laborales
Las demandas laborales tienen un tratamiento específico.
Aunque los trabajadores gozan de protección especial:
- las acciones individuales se coordinan con el concurso,
- los créditos laborales se reconocen dentro del procedimiento,
- se evita una ejecución desordenada.
El concurso no elimina derechos laborales, pero los ordena.
Demandas contra la empresa vs. demandas iniciadas por la empresa
Es importante distinguir entre:
- demandas interpuestas contra el deudor,
- demandas iniciadas por el propio deudor.
En el concurso de acreedores demandas:
- las demandas contra el deudor suelen suspenderse,
- las demandas iniciadas por el deudor pueden continuar, si benefician a la masa.
El objetivo es proteger el interés colectivo.
Qué pasa con las demandas ya sentenciadas
Si la demanda ya tiene sentencia firme antes del concurso:
- la deuda se reconoce como crédito concursal,
- no se ejecuta individualmente,
- se integra en el procedimiento.
El concurso no borra la deuda, pero impide su ejecución aislada.
Concurso de acreedores demandas y medidas cautelares
Las medidas cautelares adoptadas en una demanda (embargos, anotaciones) también se ven afectadas.
- Tras el concurso:
- no pueden acordarse nuevas medidas cautelares individuales,
- las existentes se someten al control concursal.
Esto evita que el patrimonio del deudor se vacíe por actuaciones aisladas.
Por qué el concurso es preferible a litigar demanda a demanda
Defenderse de múltiples demandas de forma individual suele ser inviable.
Esto implica:
- altos costes jurídicos,
- desgaste continuo,
- riesgo de condenas sucesivas.
El concurso de acreedores demandas sustituye este escenario por un único procedimiento estructurado.
Concurso y demandas como mecanismo de protección
Lejos de ser una amenaza, el concurso actúa como escudo jurídico frente a la avalancha de demandas.
Permite:
- ganar tiempo legal,
- evitar resoluciones contradictorias,
- proteger la igualdad entre acreedores.
Es una herramienta de orden, no de evasión.
Concurso de acreedores demandas y responsabilidad del administrador
No presentar concurso pese a múltiples demandas puede generar responsabilidad personal.
La pasividad ante reclamaciones judiciales acumuladas puede derivar en:
- calificación culpable,
- responsabilidad por deudas sociales,
- reclamaciones patrimoniales.
El concurso demuestra reacción y diligencia.
Demandas administrativas y concurso
Las demandas y procedimientos administrativos (Hacienda, Seguridad Social) también se ven afectados.
Con el concurso:
- se limita la actuación individual,
- se centraliza el tratamiento de la deuda,
- se ordenan los procedimientos abiertos.
Aunque el crédito público tiene especialidades, el concurso sigue siendo relevante.
Errores frecuentes cuando hay demandas en curso
Entre los errores más habituales destacan:
- ignorar las demandas esperando que prescriban,
- pagar selectivamente para “apagar fuegos”,
- cerrar la empresa sin concurso,
- no informar correctamente en la solicitud.
Estos errores suelen agravar la situación legal.
Concurso de acreedores demandas y concurso urgente
Cuando existen demandas con vistas señaladas o resoluciones inminentes, el concurso adquiere carácter urgente.
Actuar a tiempo puede:
- suspender procedimientos,
- evitar condenas ejecutables,
- proteger activos clave.
El momento de presentación es decisivo.
Cómo preparar un concurso cuando hay demandas abiertas
Es fundamental:
- identificar todas las demandas en curso,
- recopilar documentación judicial,
- explicar la situación en la memoria concursal,
- actuar con transparencia.
Ocultar demandas es uno de los peores errores posibles.
Concurso y demandas como paso hacia la solución
Aunque resulte duro asumirlo, la acumulación de demandas suele indicar que el sistema individual ya no funciona.
El concurso de acreedores demandas no es un fracaso, sino el mecanismo legal previsto para gestionar una insolvencia de forma ordenada y justa.
Conclusión: el concurso ordena lo que las demandas desordenan
La relación entre concurso de acreedores demandas es clara: cuando las demandas judiciales se multiplican, el concurso entra en juego para poner orden, frenar la carrera individual de los acreedores y proteger al deudor frente a un escenario caótico.
Ignorar las demandas o intentar resolverlas una a una suele empeorar la situación.
El concurso permite centralizar el conflicto, reducir riesgos y buscar una salida viable, ya sea de continuidad o de cierre ordenado.
En situaciones de insolvencia, el concurso no elimina las demandas: las reconduce hacia una solución colectiva y legal.









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