Qué pasa con los avales en un concurso de acreedores: guía práctica y clara

En este artículo encontrarás una explicación clara y directa sobre qué pasa con los avales en un concurso de acreedores, qué responsabilidad mantienen los avalistas, cuándo pueden ser ejecutados y qué opciones existen para protegerse en estas situaciones.

Cuando una empresa entra en insolvencia, una de las grandes preocupaciones de socios, administradores y familiares es qué ocurre con los avales que se otorgaron para conseguir financiación o contratar servicios.

Los avales —especialmente los personales— suelen convertirse en un problema mayor que la propia deuda empresarial, ya que pueden afectar al patrimonio privado de quienes los firmaron.

 

Qué es un aval y por qué es tan importante en el concurso de acreedores

Un aval es una garantía personal.

Significa que una persona (el avalista) se compromete a pagar una deuda si la empresa que la contrajo no puede hacerlo.

Habitualmente, los bancos exigen avales personales a:

  • administradores,
  • socios de empresas pequeñas,
  • familiares del empresario,
  • autónomos que solicitan financiación.

El problema surge cuando la empresa entra en concurso.

Aunque muchos piensan que el concurso paraliza la ejecución de deudas, lo cierto es que la protección no siempre alcanza a los avalistas.

Por eso es tan importante comprender cómo funcionan los avales en este contexto.

 

¿El concurso paraliza la ejecución contra los avalistas?

La respuesta corta es: no necesariamente.

La protección que otorga el concurso recae sobre el deudor principal —la empresa—, pero no siempre se extiende a quienes avalaron la operación.

Los avalistas pueden enfrentarse a reclamaciones incluso cuando la empresa ya está dentro del concurso.

Esto ocurre porque, a ojos del acreedor, el avalista es un deudor independiente.

Sin embargo, existen matices importantes:

En algunos casos, los avalistas pueden beneficiarse indirectamente de acuerdos alcanzados con acreedores.

Determinadas ejecuciones pueden verse afectadas por la negociación concursal.

Si se aprueba un convenio, este puede influir parcialmente en la deuda avalada.

Aun así, lo habitual es que el acreedor mantenga intacto su derecho a reclamar al avalista.

 

Qué ocurre con los avales bancarios en un concurso de acreedores

Los bancos suelen ejecutar los avales personales en cuanto detectan impagos o ven que la empresa se ha declarado en concurso.

Desde su perspectiva:

  • tienen derecho a hacerlo de forma inmediata,
  • el avalista es responsable solidario,
  • y el concurso no limita su capacidad de reclamación.

En la práctica, esto significa que el director de la entidad bancaria puede contactar con el avalista antes incluso de que se publique la declaración del concurso.

Un aspecto importante:

si el avalista paga, se convierte en acreedor de la empresa.

Podrá reclamar dentro del concurso la cantidad que haya abonado por la deuda avalada.

 

¿Qué pasa con los avales en un convenio concursal?

Si la empresa consigue llegar a un convenio con sus acreedores, las condiciones pactadas pueden influir —aunque no siempre— en la posición del avalista.

Los efectos suelen ser estos:

  • El acreedor mantiene su derecho frente al avalista. Salvo que el convenio diga lo contrario expresamente, los bancos pueden seguir ejecutando el aval.
  • La quita del convenio no afecta al avalista. Si al acreedor se le aplica una reducción del 50% de la deuda en el convenio, puede seguir reclamando el 100% al avalista.
  • El avalista puede subrogarse como acreedor. Si paga, entra en el concurso con el mismo rango que tenía el acreedor original.

El convenio rara vez libera totalmente a los avalistas.

 

Qué ocurre con los avales en una liquidación

Cuando la empresa entra en liquidación, el riesgo para los avalistas aumenta.

Al desaparecer la compañía como sujeto activo y carecer de bienes suficientes para pagar, los acreedores se vuelcan directamente en los avalistas.

En esta fase:

  • los bancos suelen acelerar ejecuciones,
  • los avalistas pueden ver embargados bienes personales,
  • y la deuda pasa a reclamarse íntegramente.

En la liquidación, el aval pierde casi toda protección indirecta que pudiera tener en el concurso.

 

Cómo se pueden proteger los avalistas en un concurso de acreedores

Aunque la situación es delicada, existen estrategias para reducir el impacto:

Negociar directamente con el banco

En muchos casos, los bancos aceptan:

  • refinanciaciones,
  • quitas parciales,
  • plazos ampliados,
  • sustitución de garantías.

 

Buscar acuerdos dentro del preconcurso

Antes del concurso, existe margen para negociar reestructuraciones que afecten también a los avales.

 

Acceder a la Ley de Segunda Oportunidad

Si el avalista es persona física y no puede pagar la deuda avalada, puede solicitar:

  • exoneración parcial,
  • pago ordenado,
  • incluso exoneración total bajo ciertos requisitos.

Cada vez más avalistas recurren a esta vía cuando las deudas superan su capacidad real de pago.

 

Impugnar cláusulas abusivas

En algunos avales antiguos existen cláusulas que pueden considerarse abusivas, especialmente cuando se firmaron sin información suficiente.

 

Avales cruzados: un riesgo habitual en empresas familiares

Es común que en empresas familiares varios miembros se avalen entre sí o avalen a la compañía.

Cuando uno cae en concurso, el resto suele quedar expuesto.

Los bancos conocen esta debilidad y suelen ejecutar el aval más solvente primero.

Por eso es fundamental revisar:

  • avales antiguos,
  • avales solidarios,
  • avales encadenados en diferentes préstamos,
  • avales de padres a hijos empresarios.

La estructura de avales en empresas familiares puede convertirse en un auténtico efecto dominó.

 

Conclusión: los avales pueden convertirse en la parte más delicada del concurso de acreedores

Los avales concurso acreedores son uno de los elementos más sensibles y menos comprendidos del proceso concursal.

Aunque el concurso protege a la empresa, rara vez protege automáticamente a quienes avalaron sus deudas.

La clave para minimizar daños es actuar con anticipación:

  • evaluar riesgos,
  • negociar antes de llegar al concurso,
  • revisar contratos,
  • y buscar asesoramiento especializado.

Un aval puede convertirse en una carga muy pesada, pero con planificación y estrategia es posible controlar sus efectos.

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